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Cuerpos que no importan

Éxodos históricos

El desplazamiento como origen. Muchos pueblos nacen de un éxodo, pero el punto de partida no es la promesa: es la opresión. Una experiencia, la del exilio, que marca profundamente la vida del desplazado.

Éxodos fundacionales (territorios conquistados)

En el relato de la constitución de muchas culturas, se narran migraciones antes de la formación del pueblo al que se pertenece. El éxodo, como la salida de los hebreos de Egipto, está considerado el hecho fundador de la formación del pueblo de Israel. Pero debemos tener en cuenta que el punto de partida del éxodo es la opresión. Por tanto, entender el elemento migratorio como eje fundador de un pueblo, aunque, de hecho, lo sea, no parece tan real como el imaginario mítico quiere creer. Los hebreos no son egipcios oprimidos por egipcios, sino que son extranjeros que trabajan para el imperio egipcio. Pese a que varias generaciones ya se habían asentado, siempre siguieron siendo extranjeros. Las leyes que prohíben el maltrato al extranjero surgieron por el evidente maltrato, desgraciadamente tan habitual. El recuerdo de la identidad de extranjero y su experiencia marca los límites que tendrá la persona extranjera para ejercer sus derechos y para llegar a los espacios de decisión social y política.

Por otro lado, la experiencia del exilio marca profundamente la vida del desplazado, y su arraigo en el lugar se transforma en un continuo conflicto personal y social, tanto en el aspecto identitario como vivencial.